Crítica de la dormisión pura

A mi no me gusta irme a dormir. Simbólicamente me parece horrible. Me puedo quedar dormido si estoy aburrido o satisfecho, pero de ahí a pensar que el hecho de elegir irse a dormir es algo divertido hay un abismo. Puedo comprender la sensación de felicidad en el momento de modorra al acostarse, o la calma de levantarse y poder hacer fiaca, aunque no es algo que a mi puntualmente me seduzca (solo, claa). Pero al hecho de dormir, por más necesario que sea, cómo suele decirme mi psicóloga Sandra, no puedo dejar de sentirlo como una pérdida de tiempo. 

Ok, la psiquis necesita esas horas para mostrarnos solapadamente las cosas que nos cuesta ver, y el cuerpo las necesita para recargar la batería. Pero yo como ser pensante e infantil lo odio; porque siento que las mejores cosas pasan cuando estás despiertx. Creo que cada hora de sueño que le ganamos al día se la estamos ganando al calendario. Se las estamos primereando a la muerte, que nos sabe esperar toda la vida despierta y con suma calma.



Filosofía Kantanga

Comentarios

  1. Pocas veces hablamos de la domisión y, sin embargo, es un tema insoslayable. Jamás dormí la siesta; de chica, irme a dormir era un suplicio. Hoy, "me voy a dormir", muchas veces temprano, pero alargo todo lo que puedo el momento fatídico de apagar la luz... ¿pérdida de tiempo?, ¿querer aprovechar el tiempo al máximo?, ¿no tener ganas de que el día acabe? La dormisión: debate abierto.

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